viernes, 20 de octubre de 2017

NOCHE TRISTE DE OCTUBRE, 1959

        NOCHE TRISTE DE OCTUBRE, 1959, de J. Gil de Biedma (1929-1990)
A Juan Marsé
Definitivamente
parece confirmarse que este invierno
que viene, será duro.
Adelantaron
las lluvias, y el Gobierno,
reunido en consejo de ministros,
no se sabe si estudia a estas horas
el subsidio de paro
o el derecho al despido,
o si sencillamente, aislado en un océano,
se limita a esperar que la tormenta pase
y llegue el día, el día en que, por fin,
las cosas dejen de venir mal dadas.
En la noche de octubre,
mientras leo entre líneas el periódico,
me he parado a escuchar el latido
del silencio en mi cuarto, las conversaciones
de los vecinos acostándose,
todos esos rumores
que recobran de pronto una vida
y un significado propio, misterioso.
Y he pensado en los miles de seres humanos,
hombres y mujeres que en este mismo instante,
con el primer escalofrío,
han vuelto a preguntarse por sus preocupaciones,
por su fatiga anticipada,
por su ansiedad para este invierno.
Mientras que afuera llueve.
Por todo el litoral de Cataluña llueve
con verdadera crueldad, con humo y nubes bajas,
ennegreciendo muros,
goteando fábricas, filtrándose
en los talleres mal iluminados.
Y el agua arrastra hacia la mar semillas
incipientes, mezcladas en el barro,
árboles, zapatos cojos, utensilios
abandonados y revuelto todo
con las primeras Letras protestadas.
 *    *    *
Jaime Gil de Biedma, “Noche triste de octubre, 1959”, Moralidades.

Marsé, uno de los grandes escritores españoles vivos, que ha mostrado públicamente su espanto ante lo que ocurre, volvió a ese poema emocionante y le responde al poeta que fue de las personas que más quiso en la vida.

Carta de Juan Marsé a Jaime Gil de Biedma 48 años después:

Querido Jaime. Me dicen que circula por la red tu poema "Noche triste de octubre, 1959", publicado en Moralidades en 1966. Recordarás una conversación que mantuvimos acerca de algunas imágenes del poema, en la época que lo escribías, sobre todo esa tarde lluviosa que me leíste un primer esbozo. Me dijiste que me lo ibas a dedicar si conseguías terminarlo. Octubre siempre ha sido para mí un mes de malos augurios y resonancias dramáticas, y no puedes imaginarte hasta qué punto este octubre de 2017 ha superado tan nefastas aprensiones. Los problemas no son los mismos, el país ya no es el mismo, pero las cosas siguen viniendo mal dadas.
Quiero recordar ahora el día que, con un vaso de ginebra en la mano, en tu sótano (“más negro que mi reputación, que ya es decir”, dejaste escrito) de la calle Muntaner, me leíste los versos del último bloque del poema.
Eran otros tiempos, otras lamentaciones. Quiero que sepas que este octubre no llueve en el litoral de Cataluña, al menos no lo ha hecho hasta el día 10 en que te escribo esto (sufrimos una larga sequía, no solo política) no hay humos ni nubes bajas ennegreciendo muros, no en el sentido de derrota anímica y miseria moral que tú veías en el paisaje urbano de entonces, en la desdichada ciudad gris de entonces, sumida en la humillación y el agravio, porque hoy vivimos en una democracia, en un Estado de derecho (...)

En fin, Jaime, veamos, ¿qué tal otra copa? Ahí afuera, de momento, solo hay acuerdo en el desacuerdo, pero seguro que vendrán tiempos mejores.

>>VER el artículo completo en El País

domingo, 8 de octubre de 2017

Literatura de 2º de Bachillerato. Cuestión nº 4: El teatro anterior a 1939. Tendencias, autores y obras principales.

 Dos frentes en el teatro anterior a 1939: 
Jacinto Benavente
  • El teatro que triunfa: la "alta comedia" o la comedia burguesa, el teatro neorromántico en verso, un teatro cómico tradicional, populachero y costumbrista.
  • El teatro innovador: las experiencias teatrales de los hombres del 98. el teatro de Valle. Ramón Gómez de la Serna: los impulsos renovadores de las vanguardias y el grupo del 27.


I - TEATRO QUE TRIUNFA
a. La Comedia burguesa: Jacinto Benavente.
La comedia burguesa se caracteriza por recrear ambientes de la burguesía y de la aristocracia, con personajes de buen tono, refinados, cultos e irónicos que dialogan con soltura y brillantez. Hay sátira, pero sin profundizar, sin ahondar en las tensiones sociales de la época. Jacinto Benavente (1866-1954) es la figura más representativa de este teatro. 

b. El teatro en verso.
De carácter posromántico, con elementos modernistas, va asociado ideológicamente a un rancio tradicionalismo que exalta los valores e ideales nobiliarios y las grandes gestas del pasado imperial. Eduardo Marquina (1879-1946) es quizá el más digno representante de este teatro. 

c. El teatro cómico.
Dos géneros que alcanzan éxito de público: la comedia costumbrista y el sainete, con tipos y ambientes castizos tomados de los sainetes de D. Ramón de la Cruz, del s. XVIII o de la zarzuela.
Los hermanos Álvarez Quintero. Serafín (1871-1938) y Joaquín (1873-1944) llevan a la escena una Andalucía tópica y sin más problemas que los sentimentales, jovial y graciosa, donde reinan la felicidad y el salero. 
Escena de La venganza de D. Mendo, de Pedro Muñoz Seca
Carlos Arniches (1866-1943) presenta típicos personajes castizos (sereno, joven casadera, chulo, raterillo. etc.: chulapos y chulapas) en un Madrid pobre y marginado donde el garbo y la bondad hacen llevadera la miseria. 
En un nivel inferior de calidad, que no de éxito, situamos el género llamado "astracán", cuyo creador es Pedro Muñoz Seca (1881-1936). 



II - TEATRO INNOVADOR
a. El teatro del 98. Tentativas renovadoras. Valle-Inclán.
Los hombres del 98 protagonizaron un interesante intento de renovación de la escena española. A excepción de Baroja, todos ellos cultivaron el género dramático, con desigual fortuna. (Mención aparte merece la figura de Valle-Inclán, cumbre del teatro español del siglo XX.)
Miguel de Unamuno usó el teatro para presentar los conflictos humanos que le obsesionaban: es, pues, un drama de ideas, con un diálogo denso y sin concesiones a las exigencias escénicas. Azorín se acercó tardíamente al teatro con poca fortuna dentro de una línea irreal y simbólica. Mención especial merece la figura de Jacinto Grau, dramaturgo que fracasó en España pero triunfó en Londres, París o Berlín, autor de una obra que hoy atrae la atención de la crítica. Ramón Gómez de la Serna, dentro de un ideal de "arte arbitrario", escribió obras alejadas del público de la época, que en su mayoría se quedaron sin estrenar.
Valle Inclán

Ramón María del Valle Inclán (1866-1936)
Ramón Valle Peña nació en Vilanova de Arousa y murió en Santiago de Compostela. Figura inconfundible en la España de la época, por su excentricidad bohemia y su aspecto con melenas largas, "barbas de chivo", capa, chambergo y chalina o poncho mejicano, oculta un violento inconformismo y una entrega rigurosa al trabajo de escritor en permanente persecución de nuevas formas. En Luces de bohemia definirá perfectamente el esperpento: "Los héroes clásicos han ido a pasearse al callejón del gato, (...) Los héroes clásicos, reflejados en los espejos cóncavos, dan el esperpento. (...) Deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la miserable vida de España". Distorsión y deformación, pues, de la realidad es la base del esperpento.


b. El teatro del 27. Federico García Lorca.
La generación del 27 no es sólo el grupo conocido de poetas; coexisten dramaturgos como Alejandro Casona y Max Aub o Jardiel Poncela y Miguel Mihura, cuya creación fundamental se da en la posguerra. El teatro del 27 se caracteriza por una depuración del teatro poético, la incorporación de fórmulas de vanguardia y el propósito de acercar el teatro al pueblo.
Pedro Salinas escribe la mayor parte en el exilio. Rafael Alberti estrenó antes de la guerra dos obras interesantes. Miguel Hernández (1910-1942) comienza con ecos de Calderón, para decantarse posteriormente por un teatro de corte social o un teatro de propaganda en plena guerra Teatro de guerra (1937-38). Alejandro Casona, cuya obra más interesante es posterior a la guerra, escrita en el exilio.
Hoy se está recuperando buena parte del teatro de Max Aub, cuya producción más importante se da en el exilio, destacando sus piezas breves sobre el destierro.
Lorca en la época de "La Barraca"

         Federico García Lorca (1898-1936)
El teatro de Lorca posee la misma altura que su poesía. Por debajo de su personalidad arrolladora late un hondo malestar, el dolor de vivir que aparecerá en toda su obra.
El tema central de sus obras puede resumirse como "el mito del deseo imposible" o "el conflicto entre la realidad y el deseo" o "la frustración". Lorca lleva a escena destinos trágicos, pasiones condenadas a la soledad o la muerte, amores marcados por la esterilidad, encarnado todo ello en personajes femeninos, sin ser un teatro "feminista": se trata de la tragedia de toda persona condenada a una vida estéril, a la frustración vital. Lorca sitúa en un doble plano las fuerzas frustrantes: un plano metafísico (el Tiempo, la Muerte, etc.) y un plano social (los prejuicios de casta, las convenciones y los yugos sociales que impiden la realización personal. Estos dos planos se cruzan con frecuencia.
Para Lorca. "el teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana (...). El teatro necesita que los personajes que aparezcan en la escena llevan un traje de poesía y al mismo tiempo que se les vean los huesos, la sangre." De otro modo, convivencia de poesía y realidad.

En este enlace tienes el tema completo.

jueves, 5 de octubre de 2017

Literatura de 2º de Bachillerato. Cuestión nº 3: La poesía de la generación del 27

Comenzamos con un vídeo sobre la G. del 27.



El grupo del 27 -en puridad no puede hablarse de generación- es un grupo compacto, con conciencia de ello la mayoría de sus integrantes, y que nace como fruto de la amistad y unas experiencias comunes. Todos ellos ansían renovar el lenguaje poético y aunque se puedan señalar bastantes coincidencias en sus trayectorias, cada poeta destaca con una voz propia muy personal y de honda caladura. La nómina de los componentes suele ser la siguiente: Pedro Salinas, Jorge Guillen. Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Emilio Prados y Manuel Altolaguirre.

Por demás habría que tener en cuenta a los autores olvidados por la crítica, como ocurre con la mayoría de las mujeres de este grupo, diez compañeras de la Generación del 27 en el Lyceum Club Femenino y conocidas generalmente como "Las sinsombrero":

La Generación del 27, Las Sinsombrero

Concha Méndez-Cuesta, poeta y escritora de teatro; María Teresa León, escritora; Ernestina de Champourcín, poeta; Rosa Chacel, poeta, novelista, ensayista, traductora…; Josefina de la Torre, poeta, novelista, cantante lírica y actriz; María Zambrano, filósofa y ensayista; y las artistas Margarita Gil RoëssetMargarita MansoMaruja Mallo y Ángeles Santos, a las que hay que añadir a Remedios Varo5 Algo semejante cabe afirmar del Lyceum Club de Barcelona 

Y aquí os dejo un vídeo sobre "Las sinsombrero" donde se muestra la fuerte relación que mantenían con los poetas "canónicos" del 27. Espero que os guste.


La Residencia de Estudiantes fue su lugar de encuentro; participaron juntos en el homenaje a Góngora en 1927; colaboran en las mismas revistas la Revista de Occidente y La Gaceta Literaria. Entre sus características estéticas destaca la tendencia al equilibrio, como síntesis de los contrarios de  la poesía anterior.

Acto de homenaje a Góngora en el Ateneo de Sevilla en 1927
Equilibrio entre una poesía intelectual y otra sentimental. Tienden a refrenar la emoción o a intelectualizarla.
Entre la concepción cuasi-mística de la poesía y el rigor técnico, la lucidez en la elaboración el poema.
Entre lo minoritario en el sentido juanramoniano y la poesía popular. Lo culto y lo popular conviven en la poesía de Alberti, de Lorca, de Gerardo Diego...
Entre lo universal y lo español Poesía de hondas raíces españolas, aun cuando no lo sean sus temas, abierta a los influjos exteriores.
El equilibrio integrador del grupo se observa en la contención de los movimientos vanguardistas en su interior, asumiéndolos y fortaleciéndolos con una lírica de largo aliento.


El magisterio de Juan Ramón Jiménez y Ramón Gómez de la Serna se junta con las figuras de Unamuno o los Machado o la admiración por Rubén Darío. También asumen el legado de Bécquer (Alberti o Cernuda). Y, en general, los clásicos españoles gozaron de admiración, cuando no fervor, entre los jóvenes poetas del 27: Góngora el primero, pero, quizá, no más que otros, al que siguen Jorge Manrique, Garcilaso, Fray Luis, Juan de la Cruz, Quevedo, Lope de Vega…

Distinguimos tres etapas:
1) Hasta 1927, se dejan sentir los influjos de las vanguardias, Ultraísmo, Creacionismo, etc., a la vez que el magisterio de Juan Ramón lleva hacia la poesía "pura". Importancia de la metáfora, con audacias nuevas que han aprendido en "Ramón". La búsqueda de la perfección formal los lleva hasta Góngora y los clásicos en general. Del maestro cordobés admirarán, sobre todo, el lenguaje netamente poético.
               
2) De 1927 hasta la guerra civil. Se inicia un proceso de rehumanización de la poesía. En los primeros años de la mano del Surrealismo, con algunos libros fundamentales ya citados, y después con el compromiso social y humano, destaca en esta época cómo pasan a primer término los más hondos sentimientos humanos: el amor, el ansia de plenitud, las frustraciones, las inquietudes sociales o existenciales. Su militancia social, humana y, a veces, política (Alberti, Prados, Cernuda...) los lleva a mostrarse partidarios de la República cuando estalla el conflicto.

3) Después de la guerra. Lorca ha sido asesinado en 1936. Todos excepto Dámaso. Diego y Aleixandre parten al exilio, del que ya no regresan, salvo Alberti en 1977, -miembro del PCE, diputado por este partido en las primeras cortes democráticas-. Cada cual sigue un rumbo distinto, sin abandonar ya la poesía de talante humanista. La nota dominante, con todo, será la nostalgia de la patria, pero no en todos ellos, así, Cernuda renegará de la patria que lo vio nacer y a la que sólo le ata ya el idioma. Imprecaciones a los vencedores junto a un humanismo de carácter existencial serían las otras características de esta etapa.

Tienes la cuestión en este enlace

domingo, 1 de octubre de 2017

Oda a Espanya, de Joan Maragall

Oda a Espanya  

Escolta, Espanya, - la veu d'un fill
que et parla en llengua - no castellana:
parlo en la llengua - que m'ha donat
la terra aspra:
en 'questa llengua - pocs t'han parlat;
en l'altra, massa.

T'han parlat massa - dels saguntins
i dels que per la pàtria moren:
les teves glòries - i els teus records,
records i glòries - només de morts:
has viscut trista.

Jo vull parlar-te - molt altrament.
Per què vessar la sang inútil?
Dins de les venes - vida és la sang,
vida pels d'ara - i pels que vindran:
vessada és morta.

Massa pensaves - en ton honor
i massa poc en el teu viure:
tràgica duies - a morts els fills,
te satisfeies - d'honres mortals,
i eren tes festes - els funerals,
oh trista Espanya!

Jo he vist els barcos - marxar replens
dels fills que duies - a que morissin:
somrients marxaven - cap a l'atzar;
i tu cantaves - vora del mar
com una folla.

On són els barcos. - On són els fills?
Pregunta-ho al Ponent i a l'ona brava:
tot ho perderes, - no tens ningú.
Espanya, Espanya, - retorna en tu,
arrenca el plor de mare!

Salva't, oh!, salva't - de tant de mal;
que el plo' et torni feconda, alegre i viva;
pensa en la vida que tens entorn:
aixeca el front,
somriu als set colors que hi ha en els núvols.

On ets, Espanya? - no et veig enlloc.
No sents la meva veu atronadora?
No entens aquesta llengua - que et parla entre perills?
Has desaprès d'entendre an els teus fills?
Adéu, Espanya!

                                                      Joan Maragall1898 


TRADUCCIÓN

Oda a España
Escucha, España, - la voz de un hijo
que te habla en lengua - no castellana:
hablo en la lengua - que me ha dado
la tierra áspera:
en esta lengua - pocos te han hablado;
en la otra, demasiado.

Te han hablado demasiado - de los saguntinos
y de los que por la patria mueren:
tus glorias - y tus recuerdos,
recuerdos y glorias - sólo de muertos:
has vivido triste.

Yo quiero hablarte - de forma muy distinta.
¿Por qué verter la sangre inútilmente?
En las venas - vida es la sangre,
vida para los de ahora - y para los que vendrán:
vertida está muerta.

Demasiado pensabas - en tu honor
y demasiado poco en tu vivir:
trágica llevabas - a la muerte a tus hijos,
te satisfacías - de honras mortales,
y eran tus fiestas - los funerales,
¡oh triste España!

Yo he visto los barcos - partir llenos
de los hijos que llevabas - a que muriesen:
sonrientes marchaban - hacia el azar;
y tú cantabas - cerca del mar
como una loca.

¿Dónde están los barcos? - ¿Dónde los hijos?
Pregúntaselo al Poniente y a la ola brava:
todo lo perdiste, - no tienes a nadie.
España, España, - vuelve en ti,
arranca el lloro de madre!

Sálvate, oh!, sálvate - de tanto daño;
que el llanto te vuelva fecunda, alegre y viva;
piensa en la vida que tienes en derredor:
levanta la frente,
sonríe a los siete colores que hay en las nubes.

¿Dónde estás, España? - no te veo en ninguna parte.
¿No oyes mi voz atronadora?
¿No entiendes esta lengua que te habla entre peligros?
¿Has desaprendido a entender a tus hijos?
¡Adiós, España!

Contexto

La pérdida colonial de Puerto Rico, Cuba y Filipinas en 1898 ponía fin a un consenso y a una vertebración de España que había sido cuestionado desde Cataluña, pero también desde sectores intelectuales españoles que criticaban la visión opresora de un estado basado en los recuerdo los éxitos imperiales. Joaquín Costa, Pérez Galdós o Clarín formaban una generación de pensadores que amaban a España y detestaban el españolismo, que pedía una europeización y el abandono de una visión caciquista del estado. En esta línea, Costa pedía "desinflar Sagunto, Numancia y Lepanto" en clara alusión a las historias épicas reivindicadas en pro de una idea de estado.

Los intereses mercantiles de Cataluña en las Antillas habían contenido las ansias separatistas iniciadas a finales del siglo XIX. Sin los negocios de ultramar las tensiones autonomistas toman fuerza con una irritación contra Madrid a quien culpan del desastre por su tozudez. Los propietarios catalanes confían en el catalanismo ante los gobiernos de la monarquía, un estado castellano, incompetente y anticuado que se había dejado arrebatar el mercado colonial.

Con la pérdida de las colonias, España pierde su discurso centralista a favor de las sensibilidades centrífugas y sólo le restará el uso de la fuerza para mantener algo que no podía por la vía de "la grandeza de la patria".

Maragall estaba bastante implicado en los círculos intelectuales y culturales del momento y, aunque no tenía ninguna vinculación política, usó sus escritos para denunciar situaciones de injusticia. Maragall expresó en este poema su repudio por la España oficial, una España subdesarrollada regida por una oligarquía agraria, opuesta al progreso catalán originado por el catalanismo político.