martes, 21 de mayo de 2013

El teatro barroco. La representación: los corrales de comedias


El teatro barroco

El teatro del siglo XVII experimenta un período de esplendor. Durante esta época se convierte en una actividad profesional, cuenta con espacios fijos propios y con una amplia aceptación del público, por lo que se constituye como un negocio.


Lugares de representación
Como ocurría ya en el siglo anterior, el teatro se desarrolla en diversos ámbitos. El corral de comedias, que durante este siglo se perfecciona, acoge un teatro popular representado por diversas compañías de actores. Los espectadores pagan por asistir a las funciones. Estas se realizaban de forma regular durante la temporada teatral, que abarcaba gran parte del año.
     
En su origen, los corrales de comedias eran verdaderos patios interiores de casas, en los que se había levantado un tablado (el escenario) y cuyos espacios se aprovechaban para alojar a un público variado. Las representaciones se hacían de día. La sala carecía de techo y sólo un toldo protegía del sol. El escenario disponía de cortinas en su fondo que ocultaban uno o dos corredores altos y los vestuarios. La ausencia de telón condicionó la representación: había que recurrir a otros procedimientos para avisar a la audiencia de que comenzaba la representación: ruido inicial, música...

  • El escenario presentaba 3 niveles utilizables durante la representaciónal fondo, arriba, se situaba un balcón al que asomaban personajes que simulaban estar en el de una casa; en segundo lugar estaba el tablado, en el que se desarrollaba normalmente la acción; por último, el foso del que salían, a través de escotillones o trampillas, los actores que encarnaban a Satanás o a otras criaturas infernales.
  • Las habitaciones de las casas (aposentos) que daban al patio estaban destinadas a las gentes principales. Los desvanes y las tertulias eran los aposentos más altos, situados inmediatamente debajo del tejado, y estaban reservados muchas veces a los religiosos y a los nobles. Estos personajes podían ver la comedia sin ser vistos a través de celosías.
  • El público más modesto se situaba en el patio central y veía el espectáculo de pie o sentado en unas gradas que se levantaban a los lados del patio. Allí se situaban los mosqueteros, que, con sus capas y espadas y sus silbidos o aplausos levantaban o hundían la comedia.
  • Frente al escenario se construyó una especie de palco de mujeres (la cazuela), en el que se sentaban las mujeres del pueblo, quienes accedían al local por una puerta especial o por las casas vecinas, para no encontrarse con los hombres.
  • La alojería era el lugar en donde el público compraba comida (fruta, frutos secos) y bebida: la aloja o hidromiel que despachaban los alojeros (bebida hecha de agua, miel y hierbas aromáticas que, a veces se mezclaba con vino).



Las representaciones barrocas

Las actuaciones teatrales del XVII se prolongaban durante horas, por lo que, junto con la comedia, se representaban otras piezas menores. Al comienzo se presentaba una loa, en los entreactos se intercalaban entremeses y bailes y, tras la comedia, se escenificaban jácaras. La loa era una especie de saludo o presentación en nombre de la compañía que también tenía la intención de lograr el silencio necesario del público para dar comienzo a la comedia. El entremés se representaba entre el primero y el segundo acto y la jácara era una obra que reflejaba el mundo marginal. Las mojigangas eran piezas con figuras extravagantes y argumentos inverosímiles para hacer reír. La misma estructura de la obra responde, a veces, a esta disposición de las actuaciones. Lope, por ejemplo, comienza a menudo cada acto con un monólogo, lo que permitía cambiarse de ropa a los actores que habían participado en las piezas breves.