jueves, 23 de mayo de 2013

Francisco de Quevedo

Francisco de Quevedo (1580-1645)

Quevedo revela un dominio magistral de la lengua: la ironía, la parodia, los juegos de palabras basados en el parecido fónico (paronomasias) o en el doble sentido (dilogías) y las metáforas que se apoyan en relaciones sorprendentes son constantes en su poesía.
El poeta recurre con frecuencia a expresiones vulgares y coloquiales, e incluso crea nuevas voces (neologismos). Quevedo adopta así una actitud de juego permanente con el lenguaje.

La poesía de Quevedo es muy variada; en ella se abordan prácticamente todos los temas. En su obra hay, en efecto, poemas filosóficos, religiosos, morales, amorosos, satíricos, laudatorios, etc.


  • En la poesía amorosa, Quevedo sigue el modelo petrarquista y retrata los momentos y anécdotas del sentimiento amoroso. La descripción de la belleza y de la sensualidad de la mujer da un tono singular a sus poemas.
  • Su poesía filosófica, religiosa y moral está formada por una serie de creaciones de tono angustiado, salmos en los que reflexiona sobre la vida, sobre Cristo y composiciones relacionadas con las virtudes, el dominio de las pasiones y los vicios.
  •  En sus poemas burlescos y satíricos, junto al tono humorístico se percibe también una visión pesimista. Algunos de los temas que aborda son las costumbres de su tiempo, la sátira de rivales literarios como Góngora o la parodia de personajes mitológicos. Cualquier motivo, cualquier tipo o carácter puede ser objeto de su deformación caricaturesca.

TRES SONETOS que se corresponden con los tres tipos de poemas:

Definición del amor

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente, 
es un soñado bien, un mal presente, 
es un breve descanso muy cansado. 


Es un descuido que nos da cuidado, 
un cobarde con nombre de valiente, 
un andar solitario entre la gente, 
un amar solamente ser amado. 


Es una libertad encarcelada, 
que dura hasta el postrero paroxismo; 
enfermedad que crece si es curada. 


Éste es el niño Amor, éste es su abismo. 
¿Mirad cuál amistad tendrá con nada 
el que en todo es contrario de sí mismo!




Enseña cómo todas las cosas avisan de la muerte

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.



Salime al campo, ví que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día



Entré en mi casa, ví que amancillada
de anciana habitación era despojos;
mi báculo más corvo y menos fuerte.



Vencida de la edad sentí mi espada
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.



Bebe vino precioso con mosquitos dentro

Tudescos moscos de los sorbos finos,
caspa de las azumbres más sabrosas,
que porque el fuego tiene mariposas
queréis que el mosto tenga marivinos; 

aves luquetes, átomos mezquinos,
motas borrachas, pájaras vinosas,
pelusas de los vinos invidiosas,
abejas de la miel de los tocinos; 

liendres de la vendimia, yo os admito
en mi gaznate, pues tenéis por soga
al nieto de la vid, licor bendito.

Tomá en el trago hacia mi nuez la boga,
que bebiéndoos a todos, me desquito
del vino que bebistes y os ahoga.


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